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¡Mi primer amor yo, tu primer amor tu!

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La biología no salva a nadie

Cuando vinculamos el amor a las hormonas corremos el riesgo de excusarnos a través de la biología. Y no es difícil hacerlo: “te he sido infiel, son mis hormonas, tu sabes, no tengo control sobre ellas”. Bendita neurociencia.

Pero, la biología no es absoluta pues si bien predispone, no determina. Es fundamental entender que no obstante la biología detalla como ocurren nuestros impulsos e inclinaciones, no justifica nuestros actos.

Porque, tan bien como explica el descontrol de la emocionalidad igualmente explica la capacidad de gobernarla. La misma dopamina, serotonina y la noradrenalina juegan un rol importante tanto en el desborde emocional como en la capacidad de autocontrol y disciplina. La responsabilidad es personal.

Así que no hay excusa a través de la biología para la infidelidad. Maldita neurociencia.

Dicho esto, sigamos con el amor.


El primer amor

Hablar de ese primer amor que inauguró nuestro mundo romántico es tremendo.  El primer amor es histórico y edifica la arquitectura de como nos moveremos en el futuro.

Hasta la llegada de ese primer destello de emocionalidad la única memoria previa sobre el amor romántico era la que vimos en nuestros padres, tíos y abuelos; sus virtudes y carencias respecto de una relación amorosa.

Y cuando nos llega la hora de jugar el juego del amor, nos reflejamos en ellos y utilizamos esas virtudes y carencias como la mejor estrategia disponible. Y a veces como la peor.

¿O acaso no te viste siendo o evitando ser tu padre o tu madre dentro de tu relación?

Durante el primer amor se despliega un festival de hormonas, sin freno y en chorros vertiginosos.

Estas sustancias que condicionan que la emocionalidad se manifieste a concho, sin límites, donde todo es posible, donde somos “nosotros contra el mundo” en un fusionarse con el otro.

Ese primer amor tiende a ser absoluto y bastante sufrido, sobre todo si perteneces a la familia de los Montesco y tu amor a los Capuleto.

Es el “amor para siempre” y con frecuencia duele porque casi nunca se cumple. ¿Lo recuerdas?

Después de aquel primer amor todos los amores posteriores no tienen el mismo cariz. Construyen, pero como se desarrollan en base a la memoria de la experiencia obtenida, puede surgir la comparación, puede haber deseos de reeditarlo, de mejorarlo o, debido a las secuelas de dolor, de enfrentarlo con más cautela, con más estrategia porque quien ama ya no es la misma persona de ese primer amor. La neuroquímica está mas modulada, pero no significa que sea algo mejor o peor.

Algunas canciones del primer amor son Mi primer amor de Chayanne, Antes de Ti de Mon Laferte, Fifteen de Taylor Swift, REO Speedwagon con Can´t Fight this Feeling y Air Supply con Every Woman in the World.


El Amor Propio, el más importante de tus amores

Aunque lo dejé en un segundo lugar, este debiera ser el primer amor. Y el mayor de todos. Pero suele ocurrir que no lo es.

El amor propio es la capacidad de reconocerse como digno de cuidado, respeto y presencia, independientemente de la aprobación externa, y desde ahí amar sin perderse.

Si nuestra pareja esta a la altura, suele fortalecer nuestro amor propio. Y si nosotros lo estamos, también. Cada uno deja en manos del otro fortalecer ese maravilloso afecto hacia uno mismo. Por ello, en las relaciones asimétricas es un riesgo delegarlo. Y a veces va bien y a veces se transforma en una relación tormentosa.

Si carecemos de el, cuando nuestro amante nos dice que somos maravillosos no le creemos, pero cuando nos dice que no lo somos, si lo hacemos.

El amor propio es un amor innato hacia uno mismo, como una maravilla, como un templo que aloja a Dios, como el vehículo del alma o simplemente como un ser humano natural que se revela dentro de la relación.

El amor propio es un amor dentro del amor y si carezco de el me será difícil aceptar y entregarme a que otro me ame. Es la sala de mando del amor.

El amor propio regula a todos los otros amores, nos protege y evita que el amor romántico se trasforme en drama, en sacrificio o en tragedia.

Con frecuencia, estando en la relación, por mucho tiempo no sabemos nada del otro, salvo que nos gusta y nos genera una emoción rica.

Vamos capa por capa mostrándonos y la primera de ellas que emerge es la  de la autoestima,  la del amor propio.

Sin un amor propio fortalecido, el amor romántico es como un bote en una tormenta, con riesgo de transformarse en naufragio o en un amor enfermizo.

Y debes saber que por ahí andan bastantes depredadores buscando presas auto desestimadas para cumplir sus anhelos.

El amor propio se entrena en casa y nos lo enseñan adultos que con frecuencia también tienen sus carencias consigo mismos. Nuestros padres, abuelos, hermanos y cuidadores que tampoco tuvieron entrenamiento en su autoestima. También lo aprendemos fuera de casa con nuestros amigos, profesores y especialmente con nuestras propias experiencias que lo fortalecen y lo deprimen.

Así, cuando nos llega el amor podemos encontrarnos en un diálogo interno con alguna de esas clásicas frasecitas que si nuestra pareja las escuchara, y tuviera un buen entendimiento, saldría corriendo.

“¿Que habré hecho para que se fijara en mí?”, “No te merezco”, “No sé que vio en mí”, “Soy afortunado que me aguantes”, “Con todo lo que tengo, no deberías quererme”, “Perdón por ser así”, “Haré lo que sea para que sigas conmigo”, “No te enojes conmigo”. “Yo no necesito a nadie”, “Primero yo, siempre”, “Yo me quiero, pero no me dejes”, “Me quiero y soy lo máximo”

Algunas de estas frases implican pedir u otorgar permiso para existir en la relación. En este amor se camina pisando huevos y para quien está en desventaja es casi imposible decir que no.

Otra forma de autoestima es el amor narcisista.  Y contrario a lo que podría entenderse, la persona narcisista con frecuencia no tiene exceso de amor propio, sino que presenta un déficit de este  disfrazado de grandiosidad.

Un amor narciso solo regula la imagen inflada de si mismo y compite con cualquier otro tipo de amor. El amor narciso dentro de la relación amorosa deriva en control, distancia, hipervigilancia y evitación del compromiso. El narciso es egoísta porque busca evitar el sufrimiento. Su frase típica directa y/o telepática es: ¿Qué haces tu para merecerme?

La vía sana, cuando nuestro amor propio está bonito y regulado, propone una relación donde no hay que justificar, convencer, impresionar ni temer el abandono. La propuesta es un amor para compartir, no para sufrir. Es un amor que sostiene, repara y valida. Un amor que permite decir que no.

Las películas y la música solían esculpir algunos trazos del amor propio, pero hoy son las redes sociales las que preferentemente lo modelan. Y no lo hacen bien pues en las generaciones más jóvenes encontramos amores propios heridos, defensivos, protectores, inflados, vulnerables, narcisistas y regulados.

Salvo aquellas del parvulario, son escasas las canciones que nos hablan sobre el amor propio, porque, siendo tan importante, no se enseña sobre el.

No hay entrenamiento positivo para el amor propio pues parece que solo se absorbe y valida su reforzamiento negativo.

Hay pocos ejemplos en la música que hablen del amor propio como tal o hagan alguna referencia. Contigo Aprendí de Manzanero, Hoy de Gloria Estefan y Because you Love Me de Celine Dion.

Lo que si encontramos son canciones que hablan de la falta o la pérdida de amor propio, algunas son verdaderos himnos a la falta de autoestima. En el mundo anglo son Creep de Radiohead, Perdedor de Beck y Black de Pearl Jam. En español, Cuesta Abajo de Carlos Gardel, Charly García con Demoliendo Hoteles y nuevamente Air Supply con All Out of Love. Seguramente hay muchas más.


El amor romántico como promesa de totalidad.

Tanto las hormonas como la interpretación cultural hacen lo suyo. Amar promete pues el amor construye historias y fantasías. Me proyecto contigo y no lo puedo hacer sin tu presencia. A veces incluso me enamoro del amor para cumplir la promesa de completitud, el proyecto amoroso.

Sin embargo, todo ocurre primero dentro de uno mismo como una respuesta básica y universal y cuyo producto tiene poco que ver con el otro u otra.

La promesa de totalidad en el amor  es normal y comienza cuando el otro me produce algo. Aquí, el beneficiado es uno, no el otro pues la fantasía del amor es intrínsecamente funcional a las expectativas propias.

Entonces, lo que importa son “las cosas que me pasan contigo”, una sensación, una emoción, euforia. Me gustas, me completas, me haces bien, me provocas deseo, me obsesionas, me vuelves loca y no puedo dejar de pensar en ti.

Podría decirse que esa primera expresión del amor se gesta en el egoísmo, en un sesgo de confirmación que responde a necesidades derivadas de experiencias previas o aprendidas en los primeros años. Yo necesito, yo quiero, yo merezco, yo logro.

Luego surge de la necesidad por otorgar y recibir: protección, cuidado, apego, erotismo, autoestima o de transitar bien en la relación. A unos se les da más fácil otorgar y a otros les cuesta recibir. Y viceversa. Lo lindo es equilibrar esa ecuación.

Y desde allí, si no se equilibra la ecuación, nos encontramos con los arquetipos clásicos conectados con el cuidado, la redención, el sacrificio, la erotización, el rescate y la salvación a través del amor. El príncipe azul, la Bella Durmiente, Rapunzel, el sapo y la princesa, el padre protector, la madre controladora, la esposa – mamá y el marido-hijo, Romeo y Julieta, Narciso, el Marqués de Sade, Edipo y Electra, Cuasimodo y la Bella y la Bestia.

Canciones como la “Melodía sin Cadenas” de The Righteous Brothers, Eres de Café Tacvba, La Vie en Rose de Édith Piaf, A primera Vista de Franco de Vita, Drive de The Cars y , por supuesto, Air Supply con Even the Nights are Better son ejemplos que convocan esta promesa de “mi vida tiene sentido porque tú existes y la tuya lo tiene porque yo estoy.”


El Amor Líquido

Una de las interpretaciones más influyentes del siglo XXI es la de Zygmunt Bauman, filósofo y sociólogo que acuño el concepto del amor líquido, que es una manera de entender el amor en las actuales sociedades de consumo. Es el amor de las redes sociales de las nuevas generaciones.

Es un amor inmaduro, obsolescente, negociable y utilitario. Son relaciones frágiles, tan intensas como reversibles. Similar a esas bicicletas de arriendo que se toman y dejan según necesidad. No hay pertenencia y hay miedo al compromiso. Y esto es transparente, es decir, no se visualiza.

Esta es una interpretación que no es intencionalmente ni malvada ni disfuncional, ni pretende serlo, solo es. Este es el amor del Trap y del ritmo urbano que se abandona cuando deja de satisfacer.


El amor trágico / dramático / dependiente

Pero vamos a la parte del amor que nos duele, y que también gusta, que nos hace sufrir e incita a cantar “Hasta que te conocí” o “Querida” de Juan Gabriel, “Nothing Compares 2 U” de Sinéad O’Connor o REO Speedwagon con Take it on the Run.

El amor dramático surge cuando el dolor por ese amor supera a lo que lo engendró y lo sostiene.

El sufrimiento producto del amor es clásico y, hasta donde se sabe, es exclusivo del ser humano porque, aunque los animales tienen experiencia de apego, conductas de cuidado y duelo por pérdida, no podemos decir que aman y sufren por amor según los cánones humanos.

Es decir, con relación al amor somos unos animales exclusivamente eufóricos, resplandecientes, melodramáticos, trágicos y sufridos. Además, si los animales aman y sufren, al parecer no quedan con estrés postraumático producto de una relación afectiva como nosotros.

El amor dramático ha sido la fuente de inspiración para todas las expresiones artísticas humanas. Es el amor más frecuente, más extendido y promocionado.

Y tal vez por eso es que se ha generado una suerte de circulo vicioso puesto que al ser tan promocionado es el más practicado. Además, de que como sociedad, nos guste el drama.


Amor no correspondido

Y el amor unilateral ¿es amor? ¿Cuándo no es correspondido se puede hablar de amor?

Este tipo de amor suele ser objeto de culto.  Es el amor romántico por excelencia que surgía de tan solo verle un tobillo desnudo a la amada.

Este amor es la fértil fuente de las canciones, películas y novelas más exitosas. Es un capítulo principal del libro del amor dramático.

En este tipo de amor el anhelo es el eje de todo, es el motor que mueve a la maquinaria. Anhelo de verle de nuevo, de rozar su cuerpo, de una mirada. En el siglo XVII el anhelo trasuntaba las cartas enviadas entre los amantes que solo podían verse y ardían en deseo. Con frecuencia el anhelo era unilateral.

El amor unilateral sin duda que es amor. Es amor como sentimiento, como experiencia interna pero no como vínculo pues no hay una relación amorosa. Es un amor sufrido.

Para algunos es un error llamarlo amor porque, con frecuencia, tiene más ribetes de deseo, de necesidad, de proyección o de apego vinculado al que ama que orientado al ser amado.

Dentro de este amor no correspondido podemos mencionar a aquellos matrimonios por acuerdo. En ciertos círculos sociales el hecho que no hubiera amor entre la pareja no era asunto, no era importante.


El amor se construye

En familias endogámicas o ciertas castas sociales han existido los matrimonios por conveniencia o para mantener el linaje. A la hora de mantener la especie o la familia el amor se construía esperando que el afecto, y ojalá el amor, llegaran después. Y si no, mala suerte.

Así,  las familias pudientes de élite concertaban sus matrimonios pues los intereses familiares eran superiores. Siempre nos llamó la atención en la literatura este tipo de situaciones, incluso nos emocionaba cuando en las películas, luego de muchos desencuentros y vicisitudes, ganaba el amor. Poco conocimos de aquellos que tuvieron la penuria que convivir solo por conveniencia.


El amor maduro

Aunque pueda pensarse lo contrario, el amor maduro no tiene relación directa con la edad. Por supuesto que la edad y las experiencias previas colaboran a entender el amor de una manera más sana pero no necesariamente el tener experiencia en el amor garantiza un amor sano y maduro.

En el amor maduro se está bien con y sin la pareja. No es un “te necesito y no puedo estar sin ti” sino más bien un “elijo estar contigo”.

Tal vez la clave de ese amor más consciente se encuentre en un amor propio fortalecido que no busca el reconocimiento, sino solo estar presente.

Tal vez la clave de los amores más maduros y estables sea mantenerse presente sin la necesidad de mucha química o sin esperar que el otro regule lo que tu no puedes o deseas regular o te complete la vida en espacios fundamentales. Y sin rollos.


Pero, finalmente, ¿qué es el amor?

A veces resulta difícil diferenciar si aquel amor que experimentamos se trató de “amor verdadero” o de necesidad de afecto, de pasión, búsqueda de seguridad, de huida de la soledad, de complejo de Edipo o Electra, de obsesión, de embobamiento, calentura o, como decían las abuelas, de empotamiento. O todas la anteriores.

Como sea, siempre fue amor, y generalmente, al menos por algún tiempo, fue una tremenda experiencia.

Para definirlo posiblemente resulte tanto o más ilustrativo mencionar lo que no es, o lo que sanamente no debiera ser pues si el amor es esperar lo mejor para el otro, tanto el viaje como el destino debería ser amoroso. Y la tragedia y el drama dentro una relación no son amorosas.

Por supuesto, pueden haber desacuerdos, problemas porque nunca nada es siempre miel sobre hojuelas.

El NOT Amor

El amor no debiera ser pasarla mal. No debiera ser competencia. El amor no es drama, no es apego, no es dependencia, no es necesidad, no es posesión, no son celos, no son dudas, no es sufrimiento.

Y por supuesto que puede haber algo de esto, pero no en exclusiva.

Sin embargo, cuando el amor es unilateral no correspondido y el drama se apodera del amor seguramente aparecerán muchas de esas emociones en un entendimiento de que el otro que debería completarme no me completa, una “no media naranja”.

El amor puede ser confundido con pasión, puede ser confundido con necesidad, con carencias, puede ser confundido con protección, con apego, con la búsqueda de autoestima, puede ser confundido con muchas cosas y es difícil porque un amor puro e incondicional entre humanos en la práctica no existe, o, más bien, solo existe como un ideal. Y no debiera serlo.

Amor incondicional

Y está bien que no exista porque el amor romántico necesita condiciones, pues difícilmente soporta no tener límites, un libre acceso, falta de acuerdos y carencia de responsabilidad.

La oferta de incondicionalidad en el amor puede ser reflejo de miedo a perder ese amor y la manera de afianzarlo es ofrecerlo todo. La incondicionalidad puede convocar la dependencia, el abuso, asimetría de poder y perdida del amor propio.

Ni siquiera el amor a nuestros hijos es incondicional. Se acerca, pero no es infinito. Si no fuiste condicionado por tus padres por su amor, o no lo hiciste con tus hijos, eres una persona con una historia muy excepcional.

Yo muchas veces condicioné mi cariño a mis hijos y los he tenido en vilo con mi amor, sobre todo cuando eran más pequeños y manipulables. Pórtate bien y tendrás mi reconocimiento, tu hermano hace tal o cual cosa que tu no y tiene mi atención.

Aunque ha sido promocionado como un valor moral positivo el amor incondicional no es sano pues el amor requiere ser condicionado al cuidado mutuo. El verdadero valor se llama compromiso y es antagónico a la incondicionalidad.

Y probablemente es ahí donde se aprecia la calidad del amor en la edad adulta, en como nos comportamos, como aprendimos a querer y a recibir el amor.  Y  surgen algunas distinciones.

El cariño, el amor y la pasión, el amor romántico, el amor a los amigos, el amor a las cosas, el amor al trabajo.

Y el amor más elogiable es el amor al próximo que sin lugar a dudas es la mejor energía del planeta cuando es genuina. ¡Pero que difícil es ese amor al otro! ¿no?.

Compro y vendo amor

Paradojalmente, salvo la tragedia asociada, el amor es una energía de la cual poco se habla. Pero se compra y se vende.

Es cool hablar del amor a la naturaleza y a los animales pero es como ñoño hablar de amor a las personas o, en mi caso, a los pacientes. Es percibido como religioso o buenista, es como poco confiable alguien que anda por la vida hablando de amar a la gente. Raro cuando viene de sociedades que mayormente dicen seguir los pasos del Maestro Jesús.

Valga mencionar que el amor a los animales y a la naturaleza han sido manipulados y utilizados en beneficios de terceros como monedas de cambio parar ser transados en la bolsa. Así que ojo con que abusen de tu amor.

El amor no está en los diarios pues no hablan de amor, hablan de farándula, hablan de encuentros y desencuentros, de traiciones, de rencillas y cosas que venden, pero el amor puro, el amor lindo es una noticia que pasa rápido. Por tanto no es una situación tan deseable.

¿Y?

Bueno, hay tanto que decir al respecto, pero mencionar que el amor está en función a querer tener futuro con alguien y querer proyectarse en la vida ese otro y lo que viene a continuación para que eso funcione es que en el amor exista más entrega que recepción, más oferta que pedido. Más dar que recibir.

Me quedo que con la música aprendimos que el amor conlleva una dosis de euforia, alegría, tragedia y sufrimiento. Que el amor maduro comienza en deseo y culmina en conciencia.

Me quedo con una reflexión del psicólogo argentino Gabriel Rolón quien, ante la pregunta sobre qué es el amor, expresa que es la capacidad de respetar y cuidar la parte más intima del otro.

Que cuando se ama se comparten los aspectos más privados de la vida, pues nuestro tesoro más íntimo queda expuesto. Quien ama, lo cuida. Quien no ama lo utiliza en su propio beneficio. Quien no ama de verdad te chantajea o critica con tus argumentos más vergonzosos y sensibles, te expone a la desnudez que le confiaste. Quien ama, ayuda y cuida esa historia.

Por eso cuando llega el desamor se sacan los trapitos al sol y el respeto se va a mejor parte. Cuando amaste de verdad, eso queda guardado aún en la más desventajosa situación.

Según Platón en El Banquete, Socrates, hablando de Diotima , menciona que “el amor es, en resumen, el deseo de poseer siempre el bien”. Es un movimiento ascendente del alma.

Y sigue diciendo que las personas aman y buscan lo bueno y lo bello y desean poseerlo para siempre. Y no se refiere con esto solo al amor romántico.

Que en un comienzo, quien quiera iniciarse en las sendas del erotismo deberá primero dirigirse a los cuerpos bellos, hasta enamorarse de uno y engendrar en el bellos razonamientos. A partir de entonces, podrá comprender que la belleza de un cuerpo se encuentra en realidad en todos los cuerpos y, si desea perseguir la belleza de la forma, deberá amar no a uno sino a todos los cuerpos bellos.

Con esto último a algunos que conozco de seguro les comenzará a interesar la filosofía de Platón.

Ya sabes, el amor empieza como química, se vuelve vínculo por hábito y se sostiene por voluntad. Una buena y difícil práctica, pero que sin duda vale la pena vivir.

One comment on “¡Mi primer amor yo, tu primer amor tu!

  1. Gracias Sergio, excelente reflexión sobre un sentimiento tan “manoseado”, que debiera ser siempre sublime y verdadero, aunque entiendo que eso se va dando con los años y los daños. Un abrazo

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